Los abuelos cuidan, cuidemos a los abuelos


La persona anciana, además de ejercer de abuelo, ha de tener tiempo de reposar, de cuidarse, de salir con los amigos y gozar de sus aficiones. En ocasiones, es más simple recurrir a un vecino o a los papás de otro pequeño para que acompañen al pequeño al colegio que obligar al abuelo a recorrer media localidad para eso. Además se puede repartir entre numerosos familiares.

Por otra parte, las personas mayores cuentan con una experiencia y sabiduría basada en experiencias de primer nivel. Un anciano es un activo de primer valor para la sociedad. Acumular todo ese conocimiento y sabiduría lleva años de esfuerzos y dedicación. Por eso, en todas las culturas siempre se ha considerado a las personas mayores como fuentes de sabiduría y conocimiento. El pasar de los años es una fuente inagotable de conocimiento.

Delimitar funcionalidades para los cuidados de los abuelos

Los abuelos tienen la posibilidad de aconsejar y echar una mano en caso de urgencia o necesidad, pero la educación de los jovenes es compromiso de los padres. Entablar reglas de actuación y fijar horarios y tareas posibilita la convivencia y los criterios que se tienen que utilizar.

Por otra parte, los abuelos han de poder decir no a los hijos y atender sus propios compromisos, y los hijos han de poder utilizar sus criterios personales. Es muy considerable apreciar el esfuerzo y contribución de los abuelos, admitir que no tienen la posibilidad de hacer las tareas como antes, y manifestarse mutuamente aprecio y respeto.

Si los jovenes ven que los padres respetan a los abuelos, aprenden a respetar a sus propios padres. Es lo que Julio Pérez, licenciado en Ciencias de la Educación, en su análisis “Transformaciones sociodemográficas en los recorridos hacia la madurez”, denomina “madurez de masas”.



El cuidado de nuestros mayores, una profesión al alza

Por todos estos motivos, y por una cuestión de respeto y humanidad, el cuidado hacia los mayores es cada vez mayor. La gerontología es un sector profesional que cada vez es más demandado. Por eso son cada vez más y más las personas que se plantean la posibilidad de realizar un master gerontología.

Realizando una formación superior en gerontología cualquier persona se abre un gran camino profesional. Si ya se cuenta con una formación de inferior nivel relacionada con la salud y el cuidado, la realización de una formación superior supone completar su carrera educativa de la mejor manera.

Una exclusiva forma de comprender la vejez es mediante la realización de estudios superiores relacionados con la mismo. Esto revolucionará todos los conceptos vinculados hasta la actualidad con la vejez. Estos nuevos expertos en la vejez van a ser profesionales perfectamente formados para el cuidado de los mayores.

Y de esta forma se va a producir el retorno de los viejos valores perdidos asociados a la vejez desaparecida, en este momento recuperados por la novedosa vejez mayoritaria: orgullo, dignidad, respeto, vivencia, inteligencia, madurez, prudencia, conocimiento y autoridad moral”. El geriatra Domingo Ruiz comparte estas conjeturas de cambio que, a su juicio, ya comenzaron a producirse.

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